Blindheit: clarity is overrated

Earliest memories, sleepwalking after the wreck, last memories before twilight, waking prayers, crepuscular ghosts in the vast stormings exiles, heraclitean fire in the dusk, instants of faith, primitive coldness after happiness, ( ), lazer guided melodies: brief steps into the breeze.

martes, mayo 12, 2009

De la guarda de los sentidos


Castigado y concertado el cuerpo en la forma susodicha, resta luego reformar también los sentidos del cuerpo, en los cuales debe el siervo de Dios poner gran recaudo, y señaladamente en los ojos, que son como unas puertas donde se desembarcan todas las vanidades que entran en nuestra ánima, y muchas veces suelen ser ventanas de perdición por donde nos entra la muerte. Y especialmente las personas dadas a la oración tienen particular necesidad de poner mayor recaudo en este sentido, no sólo por la guarda de la castidad, sino también por el recogimiento del corazón. Porque de otra manera, las imágenes de las cosas que por estas puertas se nos entran dejan el ánima pintada de tantas figuras, que cuando se pone a orar o meditar, la molestan e inquietan, y hacen que no pueda pensar sino en aquello que tiene delante. Por donde, las personas espirituales procuran traer la vista tan recogida, que no solamente no quieren poner los ojos en las cosas que les pueden empecer, mas aún se guardan de mirar la hermosura de los edificios, y las imágenes de las ricas tapicerías y cosas semejantes, para tener más desnuda y limpia la imaginación al tiempo que han de tratar con Dios. Porque tal es y tan delicado este ejercicio, que no sólo se impide con los pecados, sino también con las representaciones de las imágenes y figuras de las cosas, puesto caso que no sean malas. En los oídos también conviene poner el mismo cobro que en los ojos, porque por estas puertas entran muchas cosas en nuestra anima que la inquietan, distraen y ensucian. Y no sólo nos debemos guardar de oír palabras perjudiciales, como ya dijimos, sino también nuevas de cosas que pasan por el mundo, que no nos tocan. Porque los que destas cosas no se guardan, después lo vienen a pagar al tiempo del recogimiento, donde se les ponen delante las imágenes de las cosas que oyeron, las cuales de tal manera ocupan sus corazones, que no les dejan puramente pensar en Dios. Del sentido del oler no hay que decir, porque traer olores, o ser amigo dellos, demás de ser una cosa muy lasciva y sensual, es cosa infame, y no de hombres, sino de mujeres, y aun no de buenas mujeres. Del gusto había más que decir, pero desto ya se trató en el párrafo precedente, donde hablamos de la virtud de la abstinencia.
Fray Luis de Granada, Guía de Pecadores.

  • posted by Evelio @ martes, mayo 12, 2009

  • 1 Comments:

    At 7:01 PM, Anonymous Natalia said...

    Gracias!

     

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