Friday I'm In Love or Tickets to Ride
tenemos los boletos: just like Heaven.
Earliest memories, sleepwalking after the wreck, last memories before twilight, waking prayers, crepuscular ghosts in the vast stormings exiles, heraclitean fire in the dusk, instants of faith, primitive coldness after happiness, ( ), lazer guided melodies: brief steps into the breeze.
"En esta época, oh amigos míos, tenemos que pensar a tiempo qué llevarnos de los horrores de la devastación. No olvidemos nuestro Virgilio, que cabe en un bolsillo de la chaqueta" Hermann Broch
últimos cds que adquirí:
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Abdelmajid Benjelloun
Traducción de Mónica Mansour
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.Die Rose ist ohne Warum./Sie blühet, weil sie blühet. /Sie achtet nicht ihrer selbst, /fragt nicht, ob man sie siehet.
De Cherubinische Wandersmann, Angelus Silesius
Hace unos días entre tantos papeles encontré la siguiente selección de Angelus Silesius. Eran días en los que mi mayor diversión era perderme en los anaqueles de la sección de mística del tercer piso de la Biblioteca Central. Transcribo la versión del alemán. De la versión al inglés no tengo ninguna idea. No tengo la ficha bibliográfica.
Hablar del desapego del mundo en los místicos es un lugar común. Sin embargo, la mística ofrece cierta claridad en su mirar: el mundo se convierte en un milagro puntual donde la luz/noche tienen la exactitud de ubicar el momento de plenitud.
Asombro de estar a la deriva, pero también es una fragmentación del reposo de la serenidad donde el silencio es un bullicio. Distancia entre Dios y la finitud del hombre, la mística es la manifestación apenas audible del Silencio primigenio.
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Al acomodar mis libros finalmente, me dí cuenta que a algunos de ellos les he dedicado meses enteros (Borges, Keats, Ted Hughes, Hopkins, Sábato, Biblia y mucha filosofía griega). A otros le he dedicado alguna tarde sin mucha devoción. Siempre me conmueve volver a acomodar libros únicos (ediciones de Shakespeare de 1858, un ejemplar del Rey Lear de 1898, el primer tomo de la poesía de Edward Young en una edición de 1789) ¿El libro que más tengo? La Eneida de Virgilio. Tengo 11 ediciones porque siempre que veo ejemplar recuerdo lo que afirmaba Herman Broch “En tiempo difíciles debemos agradecer que la Eneída cabe en el bolsillo de nuestro saco.”
Comprar un libro es una ilusion. Pensamos que al comprarlo compramos el tiempo que le vamos a dedicar; creemos que es un tiempo que está en nuestras manos. Sin embargo, el tiempo de una biblioteca es un tiempo acumulado convertido en alguna resonancia perdida que brota a la menor provocación (San Agustín habla de los laberintos de la memoria). Pero siempre hay un placer malsano para mí en el orden de mis libros: mi sección de terror (Blackwood, Lovecraft, Barker, et al) están sobre toda la literatura religiosa (que no es poca)
.Inside Bloodflowers
Schinden
Patti Smith
La película de mañana en el taller es muy bonita
Lo sublime es una despedida
December
Patti Smith
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"How happy is the blameless Vestal's lot!-- Alexander Pope, Eloisa to Abelard.
The world forgetting, by the world forgot.
Eternal sunshine of the spotless mind!
Each pray'r accepted, and each wish resign’d."
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The Sway of Destiny
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True Music
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I am always drawn back to the places where I have lived, the houses and their neighborhoods. For instance, there is a brownstone in the East Seventies where, during the early years of the war, I had my first New York apartment. It was one room crowded with attic furniture, a sofa and fat chairs upholstered in that itchy, particular red velvet that one associates with hot days on a train. The walls were stucco and a color rather like tobacco spit. Everywhere, in the bathroom too, there were prints of Roman ruins freckled with brown age. The single window looked out on a fire escape. Even so, my spirits heightened whenever I felt in my pocket the key to this apartment; with all its gloom; it was still a place of my own, the first, and my books were there, and jars of pencils to sharpen, everything I needed, so I felt, to become the writer I wanted to be.
Breakfast at Tifanny's, Truman Capote.
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27 febrero 2004
Love Song
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Lo inefable es propiamente lo que el silencio da a entender, aquello que lo que nos rodea quiere expresar con el silencio...Tal es la melancolía del poeta repleto de deseo; aquella reposa sobre un profundo desacuerdo: en la naturaleza está el solitario rodeado por una inmensidad que no lo comprende, a pesar de la perpetua ilusión de una inteligencia sobre el punto en que se asienta. Tal es lo inefable, parecido además al murmullo del arroyo. Si pasas absorto en tus pensamientos corriendo a tus asuntos, no lo adviertes; pero si te detienes, lo descubres; y una vez que lo hayas descubierto te ves obligado a permanecer inmóvil. Cuando te quedes inmóvil, el arroyo te persuade a que lo escuches y una vez que te ha persuadido, te ves obligado a inclinarte y prestar oído. Cuando te hayas inclinado para escucharlo, el arroyuelo te cautivará. Una vez cautivo, ya no puedes separarte de él. Al llegar a este estado, te encontrarás vencido, dominado, seducido y te dejarás caer sobre sus orillas. A cada instante parece que el arroyo va a descubrir su misterio, pero él continúa murmurando mientras que el caminante envejece solitario a sus orillas.
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Is it so wrong, wanting to be at home with your record collection? It's not like collecting records is like collecting stamps, or beermats, or antique thimbles. There's a whole world in here, a nicer, dirtier, more violent, more peaceful, more colourful, sleazier, more dangerous, more loving world than the world I live in; there is history, and geography, and poetry, and countless other things I should have studied at school, including music.
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What do I carry on my shoulders? What specters cling to me?
It wa an stormy evening, I saw the little ghost creeping out of the bushes.The gate slammed, I stood eye to eye with him.
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Belleza: un fruto que se mira sin extender la mano.
El amor es un signo de nuestra miseria. Dios no puede amarse más que a sí mismo y a lo que ha creado. Nosotros no podemos amar más que a otra cosa.
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Todo lo que es vil y mediocre en nosotros se rebela contra la pureza, y es necesario, para salvar su vida, manchar esta pureza. Manchar es modificar, tocar. Lo bello es lo que no se puede quere cambiar. Tener poder sobre, es manchar. Poseer, es manchar.
Amar puramente, es consentir la distancia, es adorar la distancia entre el yo y lo que se ama.
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Cada ser grita en silencio para ser leído como otro
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Este mundo es la puerta cerrada. Es una barrera. Y, al mismo tiempo, es el pasaje.
Las criaturas hablan por medio de sonidos. La palabra de Dios es silencio. La secreta palabra de amor de Dios no puede ser sino silencio. Cristo es el silencio de Dios
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Los puentes de los griegos. Los hemos heredado. Pero ya no conocemos su empleo. Creímos que eran para construir casas. Hemos elevado rascacielos a los que sin cesar agregamos pisos. No sabemos ya lo que son los puentes, cosas hechas para que se pase por ellos, y por allí se va a Dios
Walter dio los toques finales a su corbata blanca. Por el espejo vio que el rostro de Marjorie, junto al suyo, lo miraba. Era un rostro pálido y tan descarnado, que la luz que descendía de la lámpara eléctrica suspendida sobre ellos hacía un sombra en los hoyos de las mejillas. Tenía lo ojos cercados de negro. Su nariz, recta, un tanto largo hasta en los mejores momentos, sobresalía desolada, de sus rostro sin carnes. Tenía el feo aspecto de una mujer enferma y cansada. Dentro de seis meses nacería su bebé. Algo que había sido una simple célula, un grupo de células, una bolsa de tejido, una especie de gusano, un pez en potencia con sus agallas, se agitaba en su seno y vendría a ser un hombre con el tiempo: un hombre hecho que se daría al goce y al sufrimiento, al odio y al amor, al pensamiento, al recuerdo y a la imaginación. Y lo que había sido en su cuerpo una ampolla gelatinosa inventaría un dios y un culto; lo que había sido una especie de pez crearía, y, habiendo creado, se convertiría en un campo de batalla para la disputa entre el bien y el mal; lo que en ella había vivido oscuramente, como un gusano parasitario, contemplaría las estrellas, escucharía música, leería versos. Una cosa se convertiría en una persona, una minúscula masa de materia llegaría a ser un cuerpo humano, una mente humana. El portentoso proceso de la creación se desarrollaba en su interior; pero Marjorie sólo tenía conciencia de la enfermedad y de la lasitud; para ella el misterio sólo significaba fatiga y fealdad y una crónica ansiedad por el futuro, dolor de espíritu junto a las molestias del cuerpo.
Dormí toda la tarde de ayer hasta las 7:40 pm. Apenas tuve ganas de hacer cosas. Finalmente he visto el dvd de Nick Cave en Francia. La emoción lacónica de Nick Cave en cada canción es fulminante.
....los caballos arrastraron los carros vacíos a través de la filas de la batalla, anhelando a sus nobles aurigas. Pero ellos en el suelo yacían, más queridos por los buitres que por sus esposas.
su alma huyendo de sus miembros pasó al Hades, lamentando su suerte, porque dejaba su juventud y su vigor.
Ordenó ella en el palacio, a sus doncellas de lustrosa cabellera, poner al fuego un gran trípode, preparar un baño caliente para Héctor, de regreso de la batalla. ¡Tonta mujer! Lejos ya de los baños calientes yacía asesinado por la ojiverde Atena, quien guió el brazo de Aquiles.
Inmóvil reflexionaba. Y Licaón se le acercó. Aterrorizado, ansioso de tocar sus rodillas, esperando en su corazón escapar a la maligna muerte y al negro destino... Con una mano cogió suplicante sus rodillas, mientras que, con la otra, sujetaba la aguda lanza, sin soltarlo...
Así habló, suplicante, el brillante hijo de Príamo. Pero fue amarga la respuesta que escuchó... Aquiles habló. Y a él le fallaron las rodillas y el corazón. Soltando su lanza, se arrodilló y extendió los brazos. Aquiles, sacando su filosa espada la encajó entre el cuello y la clavícula. La espada de dos filos se hundió hasta el puño. Él, boca abajo yacía quieto, y la sangre negra corría empapando el suelo.
Nadie vio entrar al gran Príamo. Se detuvo. Abrazó las rodillas de Aquiles, besó sus manos, esas terribles manos homicidas que habían dado muerte a tantos hijos suyos.
Como quedan atónitos los que, hallándose en la casa de un rico, ven llegar a un hombre que tuvo la desgracia de matar en su patria a otro varón y ha emigrado a país extraño, de igual manera Aquiles se asombró al ver al divino Príamo... los otros se sorprendieron también y se miraron unos a otros.
...Así habló. Aquiles recordando a su padre deseaba llorar, tomó al viejo del brazo y lo alejó de sí. Ambos lloraban afligidos por los recuerdos. Príamo pensando en Héctor, abatido a los pies de Aquiles matador de hombres; pero éste lloraba ahora por su padre, ahora por Patroclo, y los sollozos de ambos resonaron por toda la casa.
...Tales fueron sus palabras. El anciano sintió temor y obedeció el mandato.
...no la cederé; antes le sobrevendrá la vejez en mi casa, en Argos lejos de su patria, trabajando en el telar y compartiendo mi lecho...
Y quizás un día, en Argos, tejerás tela para otro, e irás, por más que te pese, por el agua Meseiana o Hiperiana, cediendo ante la dura necesidad...
Pronto los llevarán en las cóncavas naves, yo con ellos. Y tú, hijo mío, irás conmigo a una tierra donde trabajarás en tareas miserables, laborando para un amo implacable...
Ella habló llorando, y las mujeres gimieron, usando el pretexto de Patroclo para lamentar sus propios tormentos.
Vi a mi marido, a quien mi padre y respetada madre me entregaron, lo vi ante los muros de la ciudad clavado por el agudo bronce. Mis tres hermanos, hijos conmigo de una sola madre. ¡Tan queridos por mí! Todos encontraron su día fatal. Pero cuando el ágil Aquiles asesinó a mi marido y asoló la ciudad de Mines, no me dejaste llorar, prometiéndome que el divino Aquiles me tomaría por su legítima esposa, que me llevaría lejos en sus naves, a Ptía, donde nuestras bodas se celebrarían entre los mirmidones; ahora sin descanso te lloro, a ti que siempre fuiste gentil.
Pero le vino la idea de comer cuando se cansó de las lágrimas.
Hay dos toneles en el umbral de Zeus que contienen los dones que dispensa, los malos en uno, los buenos en el otro... Al hombre al que dispensa dones engañosos, lo expone al ultraje; una espantosa necesidad lo impulsa a través de la divina tierra; es un vagabundo y no lo respetan ni los dioses ni los hombres.
Pero cada vez que se encontraba con un soldado raso gritando, lo golpeaba con el cetro y le hablaba ásperamente: "¡Bueno para nada! Guarda silencio y escucha a tus superiores, eres débil y cobarde y no eres guerrero, no sirves para nada, ni en la batalla ni en el consejo".
...con el cetro dióle un golpe en la espalda y los hombros. Se encorvó, mientras una gruesa lágrima caía de sus ojos y un cruento cardenal aparecía en su espalda, debajo del áureo cetro. Sentóse turbado, y dolorido se enjugó las lágrimas. Los demás, aunque afligidos, rieron con gusto.
Aquiles rompió en llanto, alejóse de los compañeros y sentóse a orillas del espumoso mar.
...para que sepas cuánto más poderoso soy yo y otro tema decir que es mi igual y compararse conmigo.
habló y todos callaron y se mantuvieron quietos, avergonzados de rehusar, temerosos de aceptar.
un escalofrío de terror recorrió a los troyanos, debilitando sus miembros; Héctor mismo sintió su corazón saltar en el pecho, pero ya no tenía derecho a temblar o a huir.
Zeus, el padre altísimo, hace surgir el miedo en Ayante. Se detiene, abrumado, pone tras él su escudo hecho de siete cueros, tiembla, mira a la multitud a su alrededor como una bestia acorralada.
Entonces, Zeus el padre tomó su dorada balanza, en ella puso los dos destinos de muerte que caen sobre todos los hombres, uno para los troyanos, domadores de caballos, otro para los aqueos de broncíneas corazas. Cogió la balanza por el centro; fue el platillo del día fatal de Grecia el que descendió.
Ares es justo y mata a los que matan.
"...no aceptemos por el momento las riquezas de Paris, ni a Helena; todos ven, aun el más ignorante, que Troya se encuentra al borde de la ruina". Dijo, y todos los aqueos lo aclamaron.
Lo sé en mis entrañas y en mi corazón, un día llegará cuando la santa Troya perezca, Príamo y la nación de Príamo el de la buena lanza. Pero pienso menos en el pesar que aguarda a los troyanos, a Hécuba misma, al rey Príamo, y a mis hermanos, tan numerosos y tan valerosos, quienes caerán en el polvo bajo los golpes del enemigo, que en ti ese día cuando un griego cubierto de bronce te arrastre lejos, llorosa, y te despoje de tu libertad. En cuanto a mí, ¡que haya muerto y me haya cubierto la tierra antes de que te oiga gritar y te vea llevar a rastras!
Encended fuegos por todas partes y dejad que su resplandor llegue a los cielos, no sea que durante la noche los aqueos de largas cabelleras, escapando, naveguen sobre el ancho dorso del océano... ¡Que cada uno de ellos se lleve a su casa una herida que curar... así, otros temerán acarrear la luctuosa guerra a los teucros domadores de caballos.
En cuanto a ellos —huyeron a través de la llanura como ganado al que el león caza ante él en la oscuridad de la noche... Así, el poderoso Agamenón Atrida los persiguió, matandoa los rezagados; y en silencio huyeron.
Y ahora que el hijo del artero Cronos me ha concedido alcanzar gloria junto a las naves y acorralar contra el mar a los aqueos, no des, ¡oh necio!, tales consejos al pueblo. Ningún troyano te obedecerá porque no lo permitiré... Así se expresó Héctor, y los teucros lo aclamaron...
¡Ay de mí si traspongo las puertas y la muralla! El primero en dirigirme reproches será Polidamante... Y ahora que por mi osadía he destruido a mi ejército, temo a los troyanos y a las troyanas de rozagantes peplos, y que alguien menos valiente que yo exclame: "Héctor, fiado en su pujanza perdió las tropas"... ¿Y si ahora, dejando en el suelo mi repujado escudo y mi fuerte casco y apoyando mi pica contra la muralla, saliera al encuentro de Aquiles?... Pero, ¿por qué tejer estas fantasías? ¿Por qué tales sueños? No, no iré a suplicarle, que ni tendrá piedad de mí, ni me respetará. Me mataría como a una mujer, si me presentara así desnudo...
Viéndolo, Héctor comenzó a temblar y ya no pudo permanecer allí, sino que dejó las puertas y huyó espantado. La contienda no es por una oveja ni por una piel de buey, no por las recompensas usuales de una carrera; es por la vida de Héctor, domador de caballos.
Te imploro, por tu alma, por tus rodillas, por tus padres...
Un hijo único le había nacido... de corta edad abandonado por mí, crece —porque lejos de mi hogar acampo ante Troya, dañándote a ti y a tus hijos.
Nada vale mi vida, ni todos los bienes que dicen que la bien construida Ilión contiene... Un hombre puede capturar novillos y gordas ovejas, pero, una vez muerto, no puede recuperar su alma.
Nosotros a quienes Zeus ha destinado al sufrimiento desde la juventud hasta la vejez, sufrimiento en guerras gravosas, hasta que perezcamos hasta el último hombre.
¿Qué es de la jactancia con que nos gloriábamos de ser valentísimos, y con la que decíais presuntuosamente en Lemnos, hartándonos con la carne de las cornudas reses, bebiendo de las crateras desbordantes de vino, que cada uno haría frente a cien, o doscientos troyanos en la batalla? Ahora, uno es demasiado para nosotros.
¿Qué? ¿Dejar a Príamo y a los troyanos jactarse de la argiva Helena, ella por quien tantos griegos murieron ante Troya, lejos de su tierra nativa?... ¿Qué? ¿Quieres que dejemos la ciudad, la Troya de anchas calles, después de haber padecido por ella tantas fatigas?
¡Muera yo, pues, al momento! Ya que el destino no me ha permitido proteger a mi querido amigo, quien lejos del hogar pereció anhelando que yo lo defendiera de la muerte. Así, ahora busco al asesino de mi amigo, a Héctor. Y encontraré la muerte en el momento que Zeus lo disponga —Zeus y los otros inmortales.
Lo sé bien, mi destino es perecer aquí, lejos del padre y de la muy querida madre; pero mientras tanto, no me detendré hasta que los troyanos no se hayan hartado de la guerra.
Abrazo tus rodillas, Aquiles. Piensa, ten piedad de mí. Aquí estoy, ¡oh hijo de Zeus!, suplicante, para ser respetado. En tu casa fue donde probé por vez primera el pan de Deméter, ese día me atrapaste en mi bien podada viña y me vendiste enviándome lejos de mi padre y amigos, a la santa Lemnos; cien bueyes fue mi precio. Ahora te pagaré trescientos por mi rescate. Después de tantos pesares este amanecer es para mí mi doceavo día en Ilión; y otra vez el hado funesto me pone en tus manos. Zeus ciertamente debe odiarme cuando nuevamente me entrega a ti. ¡Ay Laótoe, pobre madre mía, hija del viejo Altes —hijo de vida corta diste a luz!
...muere amigo tú también. ¿Por qué tanto escándalo? Murió Patroclo, que tanto te aventajaba. ¿Me ves cuán gallardo y poderoso soy yo, a quien engendró un padre ilustre y dio a luz una diosa? Pues también yo como tú deberé encontrar mi hado cruel. Llegará en una mañana, en una tarde o en un mediodía la hora en que un guerrero armado me quite la vida.
Como cuando un león, asesino, salta sobre el ganado que por miles pasta en una vasta llanura...Y sus flancos se alzan con terror; del mismo modo, los aqueos en pánico dispersados ante Héctor y Zeus el magnífico padre.
Como al estallar un voraz incendio en la espesura del monte, el viento esparce las chispas y lo propaga por todas partes, y los árboles, las raíces y las ramas arden en llamas, así Agamenón Atrida rugiendo entre las filas de los troyanos en fuga...
Así soy para ti un amado huésped en el regazo de Argos... desviemos nuestras lanzas uno del otro, aun en batalla.
Respondióle Tetis derramando lágrimas: "¡Ay hijo mío! ¿Por qué te he criado si en hora aciaga te di a luz?... ¡ya que tu vida ha de ser corta, de no larga duración!"
Mis tres hermanos a quienes llevó mi madre antes que a mí, tan queridos...
...más me valiera, al perderte, que la tierra me tragara. Ningún consuelo habrá para mí cuando hayas encontrado tu destino cargado de muerte, sólo habrá pesar, sólo habrá dolor para mí...
Querido esposo, moriste joven y me dejas viuda en el palacio, sumida en triste duelo. Y nuestro hijo es aún infante, el hijo que tú y yo, unidos por el destino, engendramos.
Pienso que nunca llegará a la juventud... Porque no moriste en tu cama, sosteniendo mi mano y diciéndome prudentes palabras que noche y día, para siempre, cuando llore, puedan vivir en mi memoria.
...pero Aquiles lloraba pensando en el amado camarada; el sueño que todo lo vence no le llegaba; daba de vueltas una y otra vez.
y cuando hubieron satisfecho el deseo de comer y de beber, Príamo Dardánida admiró la estatura y el aspecto de Aquiles, pues el héroe parecía un dios; y, a su vez, Aquiles admiró a Príamo Dardánida, observando su noble rostro y escuchando sus palabras. Y cuando se hubieron deleitado con la contemplación uno del otro...
Así cayó ahí, a dormir el sueño de bronce, ¡desdichado!, lejos de su esposa, defendiendo a su pueblo...
.estuvo celebrando con sus amigos durante once días su regreso de Lemnos; mas al duodécimo, un dios le hizo caer nuevamente en manos de Aquiles, quien debía mandarlo al Hades sin que él lo deseara.
...se empaparon de sangre sus cabellos, semejantes a los de las Gracias.
Guardián de castas esposas y de niños pequeños.
...cerca hay unos grandes y hermosos lavaderos de piedra, donde las esposas y las bellas hijas de los troyanos solían lavar sus magníficos vestidos en tiempos de paz, antes de que llegaran los aqueos. Por allí pasaron, perseguido y perseguidor.
Rompía el alba y se levantaba el día, y ya en ambos lados volaban las flechas y caían los hombres.
A la misma hora en que el leñador prepara su almuerzo en los valles montañosos, cuando sus brazos están hartos de cortar los grandes árboles, y el disgusto surge en su corazón, y el deseo por el dulce alimento se apodera de sus entrañas, a esa hora, por su valor los dánaos rompieron las falanges teucras.
entonces le salieron volando los dientes; de los dos lados la sangre le llegó a los ojos; la sangre que de los labios y la nariz iba derramando, con la boca abierta; la muerte lo envolvió como una negra nube.
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Escribo. Escribo que escribo. Mentalmente me veo escribir que escribo y también puedo verme que escribo. Me recuerdo escribiendo ya y también viéndome que escribía. Y me veo recordando que me veo escribir y me recuerdo viéndome recordar que escribía y escribo viéndome escribir que recuerdo haberme visto escribir que me veía escribir que recordaba haberme visto escribir que escribía y que escribía que escribo que escribía. También
puedo imaginarme escribiendo que ya había escrito que me imaginaría escribiendo que había escrito que me imaginaba
escribiendo que me veo escribir que escribo.
El grafógrafo, (1972), Salvador Elizondo
. To be Faded Behind Blue Eyes
Cientos de papeles tirados en el piso de la sala. Entre tantos encuentro estas observaciones valiosas de un polaco:
*Casi nadie ama los versos. El mundo de los versos es ficticio y falso.
* No es que yo sea ignorante de las cosas del arte o que la sensibilidad poética me sea ajena. Cuando la poesía aparece mezclada con otros elementos, más crudos y prosaicos, como los dramas de Shakespeare, los libros de Dostroievsky, de Pascal, o simplemente, durante el crepúsculo cotidiano, yo me extremezco como cualquier mortal. Lo que mi naturaleza soporta difícilmente es ese extracto farmacéutico depurado que se llama "poesía pura, sobre todo la que está en verso.
*Cuando leo cualquier poema modificando intencionalmente el orden de la lectura, de suerte que devenga absurda, sin que ninguno de quienes me escuchan (finos cultivados y fervientes admiradores del poeta en cuestión) lo perciba, descubro con sorpresa que esos admiradores no lo habían por entero.
*Ese cúmulo de gozaciones ficticias, de admiraciones y delectaciones reposa sobre un acuerdo de mutua discreción. Cuando alguien declara que la encanta la poesía de Válery más vale no presionarlo con preguntas indiscretas... Aquel que abandona un momento las convenciones de juego artístico tropieza también contra un enorme montón de ficciones y falsificaciones como si un espíritu escolástico se hubiera escapado de los principios aristotélicos.
*Pero me encuentro con el siguiente problema: miles de hombres escriben versos; otros miles les manifiestan grande admiración; grandes genios se expresan en verso; desde tiempos inmemoriales el poeta y sus versos son venerados y frente a esa montaña de gloria, tengo la convicción que la misa poética ha tenido lugar en el vacío más completo.
*Podría yo definir al poeta profesional como un ser que no se expresa pues se expresa en verso.
*Para los ajedrecistas su juego es una cumbre de la creación humana y desde esa cúspide hablan de Capablanca como los poetas de Mallarmé. Pero mientras el ajedrez es un juego, la poesía se pretende lo más serio; así, lo que es simpático viniendo de los ajedrecistas, viniendo de los poetas es una mezquindad imperdonable. La primera consecuencia del aislamiento social de los poetas es que su reino todo es desmesurado y creaturas mediocres alcanzan dimensiones apocalípticas y peor aún, problemas menores toman trascendencia que da miedo
*Los poetas nunca han comprendido que no se puede hablar de poesía con un tono poético.
*Los poetas escapan a las dificultades expuestas declarando que escriben para sí mismos, para su propia satisfacción estética pero, mientras tanto, los veo haciendo lo imposible por publicar sus obras
*Que los poetas me perdonen. Yo no los ataco por irritarlos y les rindo placenteramente homenaje por los valores personales que poseen muchos de ellos, pero la copa de sus pecados está llena. Deben abrirse las ventanas de esa mansión amurrallada para que sus habitantes tomen el aire. Hay que sacudir la indumentaria rígida y pesada que envuelve a los poetas. Y poco me importa que los poetas acepten un juicio que los despoja de su razón de ser.
*****Verdades absolutas de Witold Gombrowicz****
Toda biblioteca privada es en mayor o menor parte una colección de proyectos de lectura.
La discoteca es más auténtica: los discos se oyen por lo menos una vez.
Dedicatoria:
Los libros no enseñan a vivir la vida más que a aquel a quien la vida ha enseñado a leer los libros.
El hombre es el único ente descontento con su suerte ontológica, el único ente que quisiera ser otro. Por eso tiende a su aniquilación, es decir, como hombre, hasta por la vía de la identificación con Dios.
José Gaos
últimos dvds:
¿Por qué al hombre bueno le suceden tantas desgracias? nada malo puede sucederle al hombre bueno: los elementos contrarios no se mezclan. Del mismo modo que tantos ríos, tantas lluvias caídas de lo alto, el enorme caudal de los manantiales medicinales no cambian el sabor del mar,ni siquiera lo suavizan, así el ataque de las desgracias no cambian el espíritu del hombre bueno: permanece inmutable y todo lo que sucede lo adapta a su modo de ser: en efecto, es más poderoso que cualquier circunstancia externa.Lucio Anneo Séneca, Sobre la providencia, 2.1
El 7 de enero de 1947 Giovanni Papini escribe en su diario:
En los ríos, al norte del futuro,
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Un poema de Marina Tsvetaieva
El poema,afirma Celan, siempre está en camino de un encuentro. Este discurso es un manifiesto breve de Celan. Transcribo la traducción de Jose Angel Valente en su libro Cuaderno de Versiones, pp 238-243, Galaxia Gutenberg, 2002
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